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sábado, 26 de septiembre de 2009

Deseos irresistibles?


Este artículo fue publicado en el Diario Clarín (Argentina) hace ya bastante tiempo, sin embargo por la claridad con la que fue expuesto el tema es interesante conocer o recordar qué nos sucede a nivel cerebral cuando tenemos el deseo de comer. Habla acerca de la compulsión a comer y de la dependencia a la comida, que es considerada una adicción.





REACCIONES. La imagen señala las partes activadas del cerebro ante el deseo de comer. Coinciden con las que se accionan ante el estímulo del alcohol o las drogas. (Foto: PNAS).


Esas vitales tentaciones

Por María Farber. De la redacción de Clarín.com
mfarber@claringlobal.com.ar


Una nueva investigación trae un viejo tema a la palestra: la adicción a la comida. ¿Novedad? El concepto ciertamente no lo es sino que pertenece a la vida cotidiana: "soy adicta al chocolate", reconocen millones de mujeres al sucumbir una y otra vez frente a una barrita envuelta en papel metalizado. Sin embargo, esta vez se trata de una prueba avalada por el peso de la ciencia, que permite comprender con profundidad conductas compulsivas relacionadas a la comida. Mediante un experimento, se implantó a un grupo de siete personas obesas un dispositivo que provocaba estímulos en su estómago y se midieron las reacciones que generaron las distintas sensaciones (de saciedad, de ansiedad) en el cerebro. La conclusión fue la esperada: las zonas cerebrales que se activaron frente al deseo de comer fueron las mismas que se registran en adictos a las drogas, al alcohol o al cigarrillo.

"Los mecanismos neurológicos que subyacen la sobrealimentación en la obesidad no son aún comprendidos. Evaluamos las respuestas neurobiológicas a un Estimulador Gástrico Implantable que induce la expansión del estómago vía estimulación eléctrica del nervio vago (o neumogástrico) para identificar los circuitos cerebrales responsables por sus efectos en la disminución de la ingesta de alimentos", apunta el equipo liderado por Gene-Jack Wang del Departamento Médico del Laboratorio Nacional de Brookhaven de Nueva York en un artículo publicado por la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Luego se realizaron tomografías computadas para obtener imágenes, en las que se registraron las áreas cerebrales activadas. "Apenas vimos las tomografías, me acordé de lo que habíamos estudiado sobre la adicción a las drogas, cuando la gente está en un estado de mucha ansiedad: se iluminaron las mismas áreas", dijo Wang.

Este hallazgo permitiría explicar las razones de por qué resulta tan difícil adelgazar y, sobre todo, lo titánico de no volver a engordar, puesto que el exceso de peso tiene además de una base biológica, un correlato evidente en las emociones y la conducta. Si las personas saciadas aún tienen deseos de comer, es porque su mente necesita, igual que un adicto, volver a experimentar satisfacción a través de la comida.

"Con esta investigación se corrobora que el nervio vago es el mediador de la comunicación entre lo que como y lo que siento. Ese nervio lleva la información al cerebro y se activan los centros que tienen que ver con el deseo. Esto implica que lo que busca una persona al comer es la recompensa de una sensación placentera. La gente no quiere la comida o el alcohol, sino la sensación que genera el comer o el beber", explica Mónica Katz, médica nutricionista y directora del Centro de Prevención y Tratamiento de Sobrepeso de la Fundación Favaloro.

Por supuesto que en la actualidad las conductas adictivas son tenidas en cuenta."Donde la adicción es muy fuerte, el tratamiento no pasa sólo por la dieta, sino por un enfoque terapéutico global e integral de la obesidad, abordado por el nutricionista, el tratamiento de las conductas, la actividad física, y eventualmente, por la cirugía si el caso lo requiere y el paciente está en condiciones de llevarla a cabo. Si hay una adicción, ésta debe ser tratada como tal, en forma adecuada a cada persona, nunca puede ser general o igual para todos", explica Juan José Munné, médico nutricionista y docente de la Cátedra de Nutrición de la UBA.

O sea que no estamos hablando sólo de adelgazar sino de abandonar una adicción. Pero a diferencia de otras, lo particular de ésta es que no puede abstenerse de su objeto de deseo: se puede dejar el alcohol, evitar el consumo de una droga, pero no se puede dejar de comer, ya que es una función vital. "Para dejar una adicción lo primero que hay que saber es a qué le es funcional, porque una adicción siempre está al servicio de algo", señala Katz. "Lo segundo es que de la comida no se puede hacer abstinencia. Una persona que no come se come a sí misma. Y esto está documentado, se consumen los músculos, el cuerpo se consume a sí mismo. No hay que pensar que porque es una adicción hay que hacer abstinencia, ni que porque se come menos se tiene menos hambre. El hombre es una máquina que transforma el alimento en energía, la comida es un combustible necesario. Pero además de ser esa "máquina termodinámica", el humano es un ser deseante. Privarse de la comida, es una deprivación hedónica, una restricción del placer, y esto impacta en el cerebro".

Pero, ¿todos los obesos son adictos? "No, pero sabemos desde hace mucho que el tratamiento debe orientarse a la adicción", dice el Dr. Alberto Cormillot. "Cuando hace 40 años se fundó ALCO (Asociación de Lucha contra la Obesidad), ésta se basó en el modelo de Alcohólicos Anónimos. También hay un componente biológico que no se puede tratar. Por ejemplo, un bebé que nace con dos kilos tiene un registro genético que va procurar aumentar su peso y su metabolismo va a trabajar para la acumulación. Entonces lo que se trata es el componente conductual. Es diferente el tratamiento cuando hay un componente depresivo importante. En realidad, todos los gordos saben qué dieta tienen que hacer, lo que necesitan es cambiar la conducta y resolver situaciones que están alrededor del problema. Y hay que entender que esto no es un problema individual, sino social. No podemos pensar que el 60% de los individuos del mundo se pusieron de acuerdo en los últimos 30 años para engordar. Tenemos una industria de la alimentación, una serie de electrodomésticos y comodidades que generan sedentarismo y gobiernos que se instalan en la inacción frente a un problema evidente", subraya.

Por eso, para Cormillot, tener una prueba más de la dimensión neurobiológica de la obesidad no cambiará la situación. "Desgraciadamente la mayor parte de los fondos se destinan a investigación en mecanismos biológicos, pero no se destinan a la investigación de mecanismos psicológicos o sociales. ¿Cuáles son los mecanismos sociales que impiden que en el colegio se les dé comida saludable a los chicos? ¿Qué pasa en la cabeza de la gente que impide tomar medidas frente a esta epidemia?", cuestiona.

"La obesidad fue una de las cenicientas de la medicina", opina Katz, "Hoy hay varias líneas de investigación, pero no hay una planificación coherente. Sin embargo, investigaciones como la de Wang nos empiezan a dar una idea de cómo funciona el cerebro, lo que nos muestra que hay mucho por hacer. Ahora conocemos la anatomía neural de ese fenómeno psíquico que se describe como adicción. Empezamos a trabajar en esta situación que el ministerio de salud describe como una bomba sanitaria. Tenemos que hacer algo. Pero sepamos que si hay un 60% de la población mundial que tiene sobrepeso, y un 40% que ya es obeso, esto ya no es una pandemia; en mi opinión, estamos frente a una transición antropométrica de la especie humana, vamos hacia una especie humana más gordita".

miércoles, 1 de abril de 2009

Cuando la comida sana es una obsesión

En 1997 el Dr. Steven Bratman le pone nombre a lo que pronto se consideraría un trastorno de alimentación: la ORTOREXIA.

El término Ortorexia proviene del griego: orthos, "correcto", y orexis, "apetito", o sea: "apetito correcto".

Bratman describe la ortorexia como una obsesión perjudicial para la salud tal como un trastorno obsesivo compulsivo con una obsesión muy definida: lo que el paciente considera alimentación saludable .

La persona evitaría ciertos alimentos, como los que contienen grasas, preservantes, o productos animales, y comienzan a tener una mala alimentación. Esta mala alimentación lleva a la desnutrición, que es común entre los seguidores de las dietas de la "comida sana".



Cuando comer bien hace mal
La ortorexia y la cultura del narcisismo
La aparición de este nuevo trastorno alimentario no es más que un signo de los tiempos actuales.

Nuestra cultura está en crisis, eso no es novedad: la economía no da respuestas a las inequidades, la psicología no puede con la crisis, la sociología no resuelve la inseguridad, los políticos discuten el sexo de los ángeles y no guían a nadie. Las utopías desaparecieron. La ética del trabajo se transformó en terror a no tenerlo (o
enriquecimientos poco claros). La religión perdió parte de sus antiguas fuerzas;
la solidaridad no es lo que era. “Todo es igual, nada es mejor”. Reina el descontento y el vacío interior.

¿En qué se relaciona esto con la ortorexia? En la búsqueda de una nueva tabla de salvación personal. De alguna verdad que se corporiza en la ilusión de la juventud, la belleza y el bienestar eternos. Aparecen los curanderos, los manosantas, los gurúes, la terapia y los suplementos alimentarios. Los primeros suelen fracasar, la terapia puede ser cara... ¿Cómo salir?

¡Con yogur y germen de trigo! Después de todo, la ciencia y la publicidad así lo afirman... La última década nos proveyó fitoquímicos, probióticos, antioxidantes y sustitutos de la grasa, del azúcar y casi también de la comida. Y muchos enarbolan la bandera de la comida sana como vía de escape y estrategia de supervivencia.

Bajar la grasa, la sal y los aditivos es bueno; aumentar la fibra, también. Psicológicamente, es inofensivo. El problema comienza cuando esto se transforma en culto y despliega sombra en otras áreas de la vida. Eso es la ortorexia.

“Que el siglo 20 es un despliegue de maldad insolente ya no hay quien lo niegue”. ¿Qué queda para el siglo 21? Cuando se agote la ortorexia podríamos ir a la genorexia, a salvarnos por las terapias de manipulación genética. A menos que sobrevenga la revolución del darse cuenta y podamos volver, entre otras cosas, a los valores del trabajo serio, la responsabilidad, la vida familiar y la solidaridad.

Dr Alberto Cormillot (1)




Es un tema serio. Aún así, podemos ponerle una sonrisa.



(1) El Dr. Cormillot es médico, educador para la salud, escritor, conferencista y comunicador social. http://www.drcormillot.com/index.php?s=drcormillot


El artículo pone entre comillas frases del tango Cambalache.

lunes, 15 de diciembre de 2008

El amasado del pan

(El pan de los sueños)




-Las horas que siguen a la salida del sol tienen una fuerza especial -decía María, mientras preparaba los elementos para amasar el pan: un recipiente con harina, aceite, levadura, agua tibia.
(...)
-Los alquimistas conocemos las fuerzas naturales ocultas en la vida cotidiana. Las especias, las esencias, los aceites son ingredientes mágicos y de efectos poderosos si sabes combinarlos. Te enseñaré a amasar el pan de los sueños, paso por paso ¡Ya lo verás!
(...)
-Amasar el pan de los sueños es una antigua costumbre de la aldea...(...). En él ponemos todas las virtudes, las fuerzas, las características que queremos tener cuando nazca ese nuevo ser que se está gestando dentro de nosotros.
-¿Cómo quieres ser tú? -me preguntó María de pronto, mirándome profundamente con sus ojos negros -.
-Todavía no me lo digas, sólo piénsalo. Cuando llegue el momento te lo preguntaré. Cada intención tuya, cada sueño tiene su correspondencia en el reino mágico de las especias y en los ingredientes de la cocina alquímica. Ahora te explicaré algo importantísimo -dijo tomando mi mano-. Tienes aquí la herramienta mágica por excelencia. La mano es la acción en el mundo concreto: ella puede bendecir, curar o herir... La palabra "manifestación", viene de "mano" y significa todo lo que puede ser tomado por ella. Tu mano es única y es signo de tu propia maestría y dominio. Debes conocer su potencia y saber dirigirla como una buena alquimista.
La realidad es plástica y puede asumir la forma que le demos -María extendió sus brazos suavemente y comenzó a mover sus manos como si entre ellas apresara una realidad sutil y le estuviera dando forma.
Levantó las dos manos hacia el cielo-. Tomamos la inspiración de aquí arriba, para construir nuestro nuevo ser con la energía más bella -Bajó luego los brazos y agachándose hizo el gesto de tomar energía de la tierra-. Y de aquí abajo tomamos fuerza -Se irguió nuevamente y con las manos a la altura del corazón, comenzó a moldear una idea fantástica, a juzgar por la expresión de su rostro-. Aquí se crean nuestros sueños -musitó con los ojos cerrados -. Aquí está el fuego de la pasión.



Cuando terminó de dar forma a quién sabe qué historia de sí misma, tranquilamente abrió los ojos y empezó a ordenar los elementos para amasar el pan.



-Anota -dijo, viendo mi intención de no perderme una sola palabra. Estos son los ingredientes del PAN DE LOS SUEÑOS. Los más profundos conocimientos son transmitidos entre las mujeres mientras hacen el pan. Amasar es natural y simple, y también es vital. Así es la sabiduría femenina. Va a lo concreto. Resuelve problemas. Ofrece soluciones.



-Un kilo de harina común, bien tamizada -comenzó risueña
-Doscientos cincuenta gramos de salvado de trigo finamente molido -dijo, acercando un cuenco. Un puñado de avena. Un puñado de semillas de sésamo. Un puñado de sémola de trigo. Un puñado de semillas de girasol -señaló una serie de pequeños cuencos dorados.



Tomó entonces una gran fuente roja y mezcló con suma concentración todos los ingredientes.
-El recipiente tiene que ser grande, redondo y bien profundo como éste -dijo, indicando la fuente, que debía tener de 35 a 40 cm de diámetro y unos 20 cm de profundidad.
-El trigo es un don de los dioses, desde la antigüedad se lo asocia con la vida. Por eso, con él se hace el pan.
¡Ah! el trigo, qué misterio, es tanto alimento para el cuerpo como para el alma.
-¿Por qué María?
-Porque es semilla de renacimiento, potencia latente, promesa de espigas. Por eso, junto con el vino y el aceite, el pan fue desde siempre una poderosa ofrenda ritual para los hebreos. Es bendición, alianza, elección...
-Ahora bien -prosiguió-, en este recipiente blanco prepararemos la levadura. Ella hará que podamos crecer como soñamos...



María tomó la fuente blanca.
-Tiene que ser profunda, Deberá contener una fuerza sutil, muy sutil y poderosa. La fuerza del crecimiento. A cincuenta gramos de levadura fresca, muy fresca, agregaremos dos cucharadas de harina común -dijo María colocando estos ingrediente en la fuente blanca. Ahora... -susurró la aldeana- mezcla la levadura con dos cucharaditas de azúcar y medio vaso de agua tibia. El agua es energía de nacimiento y el azúcar es alegría
pura -dijo sonriendo-. Ahora la dejaremos crecer, por lo menos al doble de su tamaño.
María señaló una jarra azul, también de cerámica de la isla.
-Mientras la levadura crece prepararemos el agua dulce. A un litro de agua bien tibia le agrego dos cucharadas de miel. Agua y miel, para una vida dulce, muy dulce -dijo-. La miel es una sustancia misteriosa, tiene extraordinarios poderes.
Ante mi pregunta silenciosa agregó como al pasar:
-Poderes de purificación y de revelación...



-Ahora preparemos la masa para que reciba las instrucciones -dijo. Y tomando el gran recipiente rojo, agregó una pequeña cucharadita de aceite de girasol-. Será suficiente.
-¿Aceite?
-Sí, el aceite fijará las intenciones que pronto agregaremos como ingredientes del pan de tus sueños. Y ahora sí, dime cómo desearías ser. Piensa en lo más espléndido para ti misma. ¿Qué pedirás al cielo? ¿Cuáles son tus sueños, tus anhelos?
Me quedé pensando... Mientras tanto María hizo un rápido repaso de los elementos. La fuente roja con la harina, los ingredientes mágicos preparados a un costado, la blanca con la levadura, la jarra azul con el agua dulce...
-Ahora sí llegó el momento -dijo.
Volcó el contenido de la fuente roja sobre la mesada...
-Quisiera ante todo ser dulce y transparente -dije con un hilo de voz. María agregó, una a una, cuatro cucharadas de miel.
-¡Quiero ser bella!
María agregó dos cucharadas de esencia de rosas.
-Ser apasionada y sabia en las artes del amor.
María espolvoreó las harinas con canela.
-Quiero tener siempre la fuerza para renacer.
La maga tomó un puñado de pasas de uva y las arrojó sobre la preparación con una sonrisa.
-¡Quiero crecer! ¡Expandirme! -dije con la voz entrecortada por la emoción.
María señaló sonriendo la fuente blanca.
-¿Un toque de fortaleza? -preguntó.
Asentí, mientras María agregaba una pizca de jengibre.
-¡Quiero ser fértil, creativa, gestar muchos proyectos! -dije, haciendo un gesto amplio. De mis manos salía fuego.
María agregó cuatro cucharadas de jugo de naranja, recién exprimido.
-Tiene la energía del sol -explicó y luego preguntó, con los ojos llenos de chispa -¿Un poco de suerte?
-Síiii... -. María agregó dos buenas cucharadas de esencia de vainilla.
-Que las hadas me revelen sus poderes secretos... -continué, recordando un viejo anhelo.
Cuatro clavos de olor aparecieron entre mis manos.
Respiré hondo...
-¡Quiero conservar siempre la alegría!
María espolvoreó las harinas con dos cucharadas de cáscara de limón, finamente rallado. Un rayo de sol entró por la ventana iluminando su blanco delantal, que se destacaba sobre el vestido negro.
-Llegó el momento decisivo. Daremos fuerza a tu proyecto. Lo mezclaremos con la potencia del cielo, que eso es ni más ni menos lo que simboliza la levadura en el pan de los sueños. -María hizo un pequeño hueco en la montañita de harinas, vertió el contenido de la fuente blanca y agregó el agua dulce de la jarra azul.
Comenzó a acariciar suavemente la mezcla
-Ahora -susurró-, amasará conmigo... Cuando la mezcla se desprenda de mi mano, el pan estará listo.
Transcurrió un tiempo indefinido, imposible de medir, entonces...
-¡Ya está! -susurró, trayendo un molde redondo enmantecado y enharinado-. Vuelca aquí la preparación. El molde debe ser redondo, esto te asegura la perfección. Debemos colocar los sueños de tu nuevo ser en un lugar seguro, donde no haya interferencias (...) Cuando el pan crezca al doble de su tamaño, lo colocaré a fuego suave en el horno. Dejaré el pan dorándose allí adentro hasta que esta ramita salga seca al hundirla en la masa. Eso querrá decir que el pan está listo.



Vio que yo contemplaba el fuego, fascinada.
-El horno es importante -susurró mirando las llamas -, tan importante como la pasión. Sin pasión... -dijo con énfasis, subrayando cada palabra- no hay ser nuevo. La masa, la harina y el agua son obra de la tierra. La levadura y la miel, los aceites y los condimentos son nuestros sueños de belleza y perfección. El fuego -dijo, haciendo una pausa-, ¡lo pone Dios!
-Es como si el fuego se encendiera con la oración... -arriesgué.
María me miró fijamente... sentí un estremecimiento.



-Hay -dijo- un tiempo de pausa, de espera, antes de colocar el pan en el horno. Debe elevarse y crecer, como hace un niño en el vientre de su madre -diciendo es to cubrió la masa con una seda celeste y la colocó en un ugar resguardado-. Crecer como una idea nueva que mantenemos en secreto... Como un cambio que deseamos mucho y esperamos en silencio. Todo lo recién concebido es delicado. Necesita cuidado, como tú
-María me miró con ternura-. Necesita amor, así como estás tú ahora en tu nuevo estado, que requiere mucha protección.
Una paloma blanca se posó en el antepecho de la ventana, y permaneció inmóvil. Algo estaba por suceder..


De "La conspiración de los alquimistas" de Hania Czajkowski

sábado, 6 de diciembre de 2008

De sabores y emociones



De sabores y emociones

Resulta que venimos hablando de la “relación carnal” que parece haber entre la alimentación y las emociones.
Si nos preguntan sobre nuestras preferencias a la hora de elegir alimentos, resulta que todos podemos decir que hay determinados sabores que nos son favoritos a otros.

Según la cocina oriental, íntimamente relacionada con las emociones desde siempre, existe una relación entre los 5 sabores y los estados de ánimo:

Dulce:

Relacionada con las preocupaciones, y en su justa medida nos calma la inquietud y el humor excitado. En extremo nos puede llevar a sentimientos de codicia y complacencia, e incluso a la dependencia emocional.

En general el dulce beneficia energéticamente al bazo y el estómago porque si el bazo está débil, esto puede deberse a una insuficiencia de la sangre que repercute en el hígado y el corazón, lo cual lleva a la depresión o la ansiedad. Quien no se ha comido un chocolate casi desesperadamente cuando sentía tristeza?

Salado:

Lo salado parece estar asociado con los deseos compulsivos y la ansiedad. La sal estimula el riñón y la vejiga, y su exceso puede afectar al corazón.

Resulta que se ha encontrado que la “sede” del miedo está en la amígdala (en el cerebro) pero los orientales dicen que algunos miedos podrían tener su origen en una insuficiencia del riñón en términos energéticos.

Esto puede que puede compensarse con alimentación rica en legumbres y cereales. Los cereales y las legumbres aportarían fuerza de voluntad.

Amargo:

Muchos alimentos amargos suele asociarse con emociones de sensaciones de insatisfacción y frustraciones. En forma moderada beneficia el corazón y el intestino delgado y por lo tanto se asocia con la alegría y el amor.

Los chinos dicen que la ansiedad y el insomnio se relacionan con insuficiencia de energía yin en el corazón, para lo cual se recomienda comer frutas y verduras amargas.

Picante:

Los picantes son excitantes físicos y estimulan las sensaciones corporales. Pero consumido en exceso, irrita. Exactamente lo mismo sucede con las emociones en relación a alimentos de esta característica.

También se asocia lo picante con la tristeza, por lo que en dosis moderadas puede compensar un estado melancólico.

Ácido:

Dice la nutrición oriental que los sabores ácidos, así como los agrios, agudizan el intelecto y promueven el ingenio.Pero que en su exceso pueden modificar el carácter, tornándolo amargo o provocando resentimientos.

Es beneficioso para el hígado y la vesícula. La visión oriental señala que una persona es irascible cuando tiene un exceso del elemento fuego en los citados órganos, por lo cual debe comer alimentos ácidos de naturaleza fresca para compensar ese exceso.


COMO ARMONIZAR EMOCIONES CON LOS ALIMENTOS


En la medicina tradicional china se relacionan los diversos sistemas de órganos con un sabor, una estación, un elemento y una emoción. La interrelación permite regular las emociones potenciando ciertos alimentos en la dieta.


Alegría:

Cuando se desboca puede alterar el funcionamiento del corazón y el intestino delgado. El sabor que la potencia cuando falta y controla cuando sobra es el amargo, propio de hortalizas como la alcalchofa, el espárrago, el brécol, la escarola o la lechuga.


Tristeza:

Este sentimiento puede estar vinculado con un desequilibrio del pulmón o del intestino grueso. Puede atenuarse introduciendo en la dieta habitual un poco de sabor picante, la guindilla, la nuez moscada, el curry, la pimienta negra, la mostaza, el berro, el rábano, el ajo o el puerro.


Preocupación:

Si es excesiva puede afectar al funcionamiento del bazo y del estómago. Para moderar esa emoción pueden tomarse alimentos dulces y saludables. Frutas como la manzana, la uva, el melocotón, el plátano, cereales como el mijo, el arroz y el trigo, los garbanzos, hortalizas como la remolacha, la zanahoria y el calabacín; y otros alimentos como la miel, la leche las nueces, aportan seguridad emocional. Por supuesto en ningun caso tiene sentido el abuso de estos alimentos. Los terapeutas chinos recomiendan siempre la presencia de todos los sabores y el equilibrio.


Cólera:

La ira puede deberse en gran parte a un exceso de fuego en el hígado y la vesícula biliar. El sabor que equilibra estos órganos es el ácido, así que a una persona afectada por la cólera le convienen los alimentos frescos y ácidos omo las frutas cítricas, los albaricoques, las fresas o las cerezas.


Miedo:

Se relaciona con un exceso de frio en el riñón y la vejiga. Incrementar la presencia de ingredientes salados en la dieta puede ayudar a regular esta emoción negativa. La sal marina, el ajo, los pescados, el arroz integral o las semillas de sésamo son alimentos recomendables.


de Claudina Navarro Manuel Nuñez




Dime que sabor prefieres y te diré que te sucede ?


Dime qué te sucede y te diré que sabor te beneficia ?


Qué experiencias tienen sobre esto?



jueves, 27 de noviembre de 2008

Como agua para chocolate

Codornices en pétalos de rosa



jueves, 20 de noviembre de 2008

Venimos malcomiendo



Brevis oratio et longa manducatio
Discurso breve y comida larga
Frase burda contra los largos discursos al principio de los banquetes


El “malcomer” no es exclusivo de esta época. Desde la antigüedad encontramos desórdenes en la conducta alimentaria. En los banquetes del antigua Roma eran comunes los atracones seguidos de sensaciones placenteras y –con perdón- vómitos auto-inducidos para seguir comiendo. Eran los precursores de la actual bulimia?


Y en la Edad Media ya cuenta la historia de la práctica de restricción alimentaria por motivos religiosos. Eran esas prácticas de ayuno las predecesoras de las actuales anorexias nerviosas?.

La belleza del cuerpo femenino se ha tenido en cuenta en todas las culturas, aunque el ideal de belleza ha cambiado a través del tiempo.

En la actualidad y desde hace algunas décadas se ha instalado la DELGADEZ como ideal, y si bien los trastornos de alimentación ya existían en otras épocas como casos aislados, en ésta época ha habido una especie de “epidemia”. En la década de los ’90 fue el record de diagnósticos de anorexias nerviosas, aunque en muchos casos fue sobre-diagnosticada.

Por lo tanto, la presión social en cuanto al ideal de la mujer delgada, ha tenido un “gran peso”, sobre todo en las mujeres.

Pero no todo es la presión social, especialistas de distintas corrientes teóricas acuerdan que los trastornos de alimentación son enfermedades multi- determinadas, donde intervienen factores psíquicos, biológicos, y socio culturales que se entrecruzan para mantener la enfermedad.

Resumiendo... desórdenes de alimentación los hubo siempre, pero “trastornos” son casi exclusivos de nuestra época y de Occidente.

Cuáles son esos trastornos? La anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno de alimentación no especificado. La obesidad requiere un capítulo aparte.

Anorexia y bulimia comparten dos aspectos centrales: la excesiva preocupación por el peso y la idea sobrevalorada de adelgazar.

La anorexia se caracteriza por la restricción alimentaria con pérdida de peso significativa por decisión voluntaria, por un miedo intenso a aumentar de peso, distorsión de la imagen corporal, y por trastorno endocrino que se manifiesta como amenorrea.
Puede ser de dos tipos: de tipo restrictivo y de tipo purgativo/de atracones.

En la bulimia nerviosa, al igual que en la anorexia, existe la preocupación por el peso. Generalmente presentan peso normal o sobrepeso., hay presencia de atracones acompañado de sentimiento de pérdida de control. Luego siguen conductas purgativas.


Longa oratio et brevis manducatio?

domingo, 16 de noviembre de 2008

Comer y Amar: la metáfora

Metáfora (según la R.A.E):

(Del lat. metaphŏra, y este del gr. μεταφορά, traslación).

1. f. Ret. Tropo que consiste en trasladar el sentido recto de las voces a otro figurado, en virtud de una comparación tácita; p. ej., Las perlas del rocío. La primavera de la vida. Refrenar las pasiones.
2. f. Aplicación de una palabra o de una expresión a un objeto o a un concepto, al cual no denota literalmente, con el fin de sugerir una comparación (con otro objeto o concepto) y facilitar su comprensión; p. ej., el átomo es un sistema solar en miniatura.
~ continuada.
1. f. Ret. Alegoría en que unas palabras se toman en sentido recto y otras en sentido figurado.



Una metáfora es una construcción cognitiva que compromete a todos los lenguajes humanos (verbal, visual, etc).

Supone un dominio de origen y uno de llegada. Partimos de un lugar para llegar a otro utilizando los parecidos. Una metáfora dice, pero también oculta, siempre está basada en la experiencia y tiene sus bases en nuestra cultura.

Si nos ponemos a revisar el idioma encontramos muchas expresiones que son metáforas, las usamos continuamente y casi sin darnos cuenta. Las que aquí nos traen al tema son las expresiones relacionadas con la alimentación, el acto de comer, “apareadas” con las emociones.

“Te como a besos”, “Todavía estoy masticando lo que me ha dicho”, “No digiero nuestra separación”, “No lo trago a Fulanito”, “Te voy a devorar” “He saboreado tus palabras”, “Lo que ha hecho me ha pateado el hígado”, “Estoy indigestada de esta relación”, “Me llenaste”. “Lo dicho me ha dejado un mal sabor”, “Cuando iniciamos la relación se me cerró el estómago”. “Qué palabras más dulces”.

Parece que comer puede llegar a ser, en alguna ocasiones, una metáfora de la forma en que amamos.

Podríamos utilizar una frase que diga: dime cómo comes y te diré cómo amas. O al revés, dime cómo amas y te diré cómo comes?