domingo, 28 de diciembre de 2008

Comida cosmética- Vinoterapia



Ya desde hace un tiempo que se viene expandiendo este negocio, también llamado belleza gourmet o dermonutrición.

El concepto de comida cosmética nació en Europa hace 15 años. En Francia, por ejemplo, ya hay 30 productos de este rubro. Pero el récord lo tiene Asia, donde se comercializan 2.500 alimentos de este tipo.

El país que va al tope de ventas es Japón. En Francia, la vedette es un yogur enriquecido con vitamina E, omega 6 y antioxidantes que promete una piel más saludable y bella.

En Europa también se venden chocolates antioxidantes, gaseosas que frenan el envejecimiento de la piel y sopas para lograr un cutis radiante.

En Japón, hay caramelos con colágeno que prometen labios más carnosos y una piel sin arrugas. Y existen otros alimentos que, según sus fabricantes, serían capaces de blanquear la piel.

En Estados Unidos, una empresa vende agua embotellada cuyos efectos -asegura- son tan buenos que evitan las inyecciones de Botox.

En España, una conocida marca lanzó un yogur para alimentar la piel desde adentro. El secreto, dicen sus fabricantes, es un complejo de ingredientes esenciales naturales y productos lácteos fermentados "que aporta los nutrientes esenciales para alimentar las células de la epidermis".
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Y la vinoterapia? No se asusten, no consiste en tomar mucho vino para olvidar las penas. Consiste en un negocio relativamente nuevo y que se asocia también al mundo de la cosmética.



Los primeros en implementar y utilizar los polifenoles de la uva para la cosmética fueron los franceses Mathilde Cathiard y Bertrand Thomas, dueños de la marca de vinoterapia más conocida a nivel mundial: Caudalíe.

Esta marca de productos es realizada completamente a base de uva, pepitas y piel; y es una de las famosas a nivel europeo y sus productos van desde aguas de uva, pasando por desmaquillantes, cremas “antiage”, antimanchas, protectores solares y todo lo que se le pueda ocurrir relacionado con el mundo de la belleza. Los precios de los productos arrancan en los 20 euros.

En Argentina también proliferan las versiones locales de vinoterapia. Desde masajes con hollejo y semillas de uva hasta cremas para el cuerpo. Mendoza fue unas de las pioneras en este tema, pero hoy los tratamientos están disponibles desde Usuahia hasta Jujuy.

En la provincia de Mendoza, Park Hyatt está dentro de la lista de los exclusivos lugares para relajarse de la mano del vino. En el spa Kaua de ese hotel se pueden conseguir shampoo, acondicionador, emulsión corporal y cremas faciales. Además, quienes quieren pueden acceder a dos tratamientos a base de uva: uno que se realiza durante todo el año y otro sólo durante la época de vendimia ya que utilizan uvas en fresco.
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Salud!

Me pregunto... desarrollaré adicción a la crema o al baño en vino?


(1) http://www.clarin.com/diario/2008/12/28/sociedad/s-01829795.htm
(2) http://www.espaciogastronomico.com.ar/CONTENIDOS/Novedades/122.html

1 comentario:

La Bruja Circe dijo...

La verdad, Magui, a mí estas cosas me parecen cosas para ricos y gentes que no tienen nada que hacer... Creo que el mercado es capaz de vender aire y humo y eso es lo que hace con este tipo de cosas, contarte que el omega 3 es buenísimo y tienes que tomarlo en todos los yogures cuando resulta que llevas tomándolo toda la vida en el pescado azul. Que comer bien es necesario para tener una buena salud y que eso 'se nota por fuera' es cierto, pero eso es una cosa y otra distinta es que tengas que comprarlo envasado por la marca X y pagando una pasta por ello.

Tristemente, el mismo mercado que publicita estas cosas y nos saca los dineros es el que se lucra con las patentes sobre las semillas naturales, monopoliza los mercados de materias primas y convierte el comercio internacional en un entramado mafioso, condenando a la miseria a millones de productores de países empobrecidos que no pueden vender sus cultivos a precios dignos en ese mismo mercado.

Cada vez que oigo que el cacao es buenísimo y que si la chocolaterapia a precio de oro en un balneario de lujo, se me viene a la cabeza que ese mismo cacao se produce en condiciones de miseria y explotación y que no hay manera de constatar si ha sido modificado genéticamente.

Se me cae el alma al suelo de que el mercado nos venda probióticos, prebióticos y no sé cuántas más tonterías que 'enriquecen' la leche, cuando yo me conformaba con que me vendiese leche sin más, garantizada, de vacas no engordadas artificialmente, no tratadas con piensos artificiales y de especies no modificadas genéticamente.

Y de usar el vino para echárselo por encima, qué quieres que te diga, reina... eso sí que me parece cosa de ricos desocupados... Beso!