miércoles, 1 de abril de 2009

Cuando la comida sana es una obsesión

En 1997 el Dr. Steven Bratman le pone nombre a lo que pronto se consideraría un trastorno de alimentación: la ORTOREXIA.

El término Ortorexia proviene del griego: orthos, "correcto", y orexis, "apetito", o sea: "apetito correcto".

Bratman describe la ortorexia como una obsesión perjudicial para la salud tal como un trastorno obsesivo compulsivo con una obsesión muy definida: lo que el paciente considera alimentación saludable .

La persona evitaría ciertos alimentos, como los que contienen grasas, preservantes, o productos animales, y comienzan a tener una mala alimentación. Esta mala alimentación lleva a la desnutrición, que es común entre los seguidores de las dietas de la "comida sana".



Cuando comer bien hace mal
La ortorexia y la cultura del narcisismo
La aparición de este nuevo trastorno alimentario no es más que un signo de los tiempos actuales.

Nuestra cultura está en crisis, eso no es novedad: la economía no da respuestas a las inequidades, la psicología no puede con la crisis, la sociología no resuelve la inseguridad, los políticos discuten el sexo de los ángeles y no guían a nadie. Las utopías desaparecieron. La ética del trabajo se transformó en terror a no tenerlo (o
enriquecimientos poco claros). La religión perdió parte de sus antiguas fuerzas;
la solidaridad no es lo que era. “Todo es igual, nada es mejor”. Reina el descontento y el vacío interior.

¿En qué se relaciona esto con la ortorexia? En la búsqueda de una nueva tabla de salvación personal. De alguna verdad que se corporiza en la ilusión de la juventud, la belleza y el bienestar eternos. Aparecen los curanderos, los manosantas, los gurúes, la terapia y los suplementos alimentarios. Los primeros suelen fracasar, la terapia puede ser cara... ¿Cómo salir?

¡Con yogur y germen de trigo! Después de todo, la ciencia y la publicidad así lo afirman... La última década nos proveyó fitoquímicos, probióticos, antioxidantes y sustitutos de la grasa, del azúcar y casi también de la comida. Y muchos enarbolan la bandera de la comida sana como vía de escape y estrategia de supervivencia.

Bajar la grasa, la sal y los aditivos es bueno; aumentar la fibra, también. Psicológicamente, es inofensivo. El problema comienza cuando esto se transforma en culto y despliega sombra en otras áreas de la vida. Eso es la ortorexia.

“Que el siglo 20 es un despliegue de maldad insolente ya no hay quien lo niegue”. ¿Qué queda para el siglo 21? Cuando se agote la ortorexia podríamos ir a la genorexia, a salvarnos por las terapias de manipulación genética. A menos que sobrevenga la revolución del darse cuenta y podamos volver, entre otras cosas, a los valores del trabajo serio, la responsabilidad, la vida familiar y la solidaridad.

Dr Alberto Cormillot (1)




Es un tema serio. Aún así, podemos ponerle una sonrisa.



(1) El Dr. Cormillot es médico, educador para la salud, escritor, conferencista y comunicador social. http://www.drcormillot.com/index.php?s=drcormillot


El artículo pone entre comillas frases del tango Cambalache.

3 comentarios:

La Lola dijo...

Sinceramente creo que cada vez los humanos estamos más pirados y buscamos con que complicarnos...¡Tanta gente pasando hambre! Por Dios, no tenemos vergüenza, no sabemos apreciar lo que tenenmos.
Muy buen post...
Besitos

Labegue dijo...

Tiene razón Lola. De locos.

Un poquito de sentido común, pero no en esto, sino en todo, es lo que hace falta.

Cuanto tiempo sin actualizar Maguí, estamos de un vago..., jeje

Besooo

Alhuerto dijo...

Veo que este blog anda algo abandonado... se parece a uno que conozco. :P

Lo que comentas es más cierto que la vida en si.
Tanto ligth, leches de soja, comidas prefabricadas pero que ayudan a guardar la linea, al colesterol, al acne y a las canas... no te jode!!

La mejor dieta es la de la comida de verdad, la de antes, la auténtica sin aditivos específicos ni ná de ná.

Si todos comieramos de todo pero casero otro gallo nos cantaria.

Besos Magui... volveré para seguiros.